El nuevo presidente de Irán, Hassan Rouhani, se ha encontrado muchas trabas en su labor de modernizar el paÃs. Una de ellas ha sido la negación del Gran Ayatolá a la instalación de redes de conexiones 3G en el paÃs. El presidente, durante una reunión con los clérigos de Irán, ha pedido que abracen este tipo de redes y las entren dentro de su cotidianeidad como parte del progreso del paÃs. Entro otras cosas también ha sugerido que sean más tolerantes con Internet y que traten de no cerrarse puertas ante el mundo. Parece que no todo el mundo estuvo de acuerdo porque hace poco, el Gran Ayatolá de Irán, Naser Makarem Shirazi, informó desde su página web Makarem.ir que consideraba como «inmorales» las conexiones 3G.
El Gran Ayatolá advirtió en su comunicado que las redes 3G en Irán llevarÃa a la población a descargar «fotos inmorales» y a ser vÃctimas, ni más ni menos, que de posibles espÃas. Pero el comunicado no queda ahà sino que sugiere que este tipo de conexiones son «anti-islámicas«Â y «una violación de las normas humanas y morales». Todo esto viene por el impacto provocado al saberse que Irancell, la empresa de telecomunicaciones más grande del paÃs, va a empezar a instalar conexiones 3G en universidades y oficinas del Estado. Ante tal impactantes declaraciones, Shirazi declaró que no es contrario a la tecnologÃa: «No me deberÃa señalar como alguien que está en contra de estas tecnologÃas. Pero las tecnologÃas de occidente son como el agua fangosa e insalubre. El agua es vida, pero si está turbia e insalubre debe ser purificada«, explicó.
Conviene explicar que las conexiones 3G se expandieron por el mundo con el nacimiento de los smartphones. En Junio de 2007 se calcula que ya habÃa unas 200 millones de personas con planes de datos contratados con operadoras de teléfonos móviles.