LibreOffice acaba de estrenar versión mayor. The Document Foundation (TDF) ha anunciado el lanzamiento de LibreOffice 26.2, una actualización que pone el foco en lo que más se nota en el día a día: más fluidez con documentos complejos, mejor compatibilidad con archivos de otras suites y una sensación general de producto más pulido, sin depender de suscripciones ni de modelos de negocio basados en la captura de datos.
El mensaje de fondo es el de siempre, pero con un matiz cada vez más relevante: control y soberanía sobre los documentos. En un mercado donde buena parte del software ofimático moderno se apoya en licencias, ecosistemas cerrados y servicios conectados, LibreOffice insiste en que los archivos sigan siendo del usuario y que el acceso a ellos no dependa de cuotas, activaciones o condiciones cambiantes. TDF lo resume con una idea sencilla: “tus documentos siguen siendo tuyos”.
Lo que cambia de verdad en LibreOffice 26.2
Aunque el anuncio oficial habla de “cientos de correcciones y refinamientos”, hay varias novedades concretas que ayudan a explicar por qué esta versión tiene un perfil especialmente práctico.
La más visible para muchos perfiles técnicos (y también para quienes publican en web) es el salto en Markdown. LibreOffice 26.2 añade exportación a Markdown e incorpora también importación desde Markdown, ya sea abriendo archivos o incluso pegando contenido desde el portapapeles. Además, se contempla el uso de plantillas ODT/DOCX al importar Markdown, un detalle útil para quien quiera normalizar estilos y formatos al convertir texto “plano” en documentos de trabajo.
Junto a Markdown, el proyecto también destaca mejoras de rendimiento y compatibilidad. En el ámbito de hojas de cálculo, por ejemplo, se han introducido optimizaciones para que Calc se comporte mejor con escenarios muy comunes en entornos profesionales: desplazamiento más ágil en hojas con muchas columnas ocultas, mejor manejo de documentos con muchos elementos gráficos y operaciones internas más rápidas en acciones como eliminar duplicados o gestionar cambios registrados.
En presentaciones, LibreOffice 26.2 incorpora en Windows el uso de Microsoft Media Foundation para mejorar la reproducción de vídeo y audio con códecs habituales, reduciendo fricciones en un terreno donde históricamente las suites ofimáticas han sido sensibles a configuraciones y dependencias del sistema.
También hay cambios menos “vendibles”, pero relevantes: el motor gráfico Skia pasa a ser obligatorio en Windows y macOS, una decisión orientada a homogeneizar el renderizado y el rendimiento. Y, como ocurre con muchas grandes versiones, hay ajustes de compatibilidad de plataforma que conviene tener presentes: LibreOffice 26.2 requiere macOS 11 o superior, y en Linux los binarios publicados por TDF pasan a seguir una base AlmaLinux 9, lo que implica que solo funcionarán en CPUs con nivel x86-64-v2 o superior (un detalle a vigilar en equipos muy antiguos o en determinados entornos “legacy”).
Una alternativa que no vive solo de “ser gratis”
Más allá de las funciones, LibreOffice juega una partida distinta: intenta ser la suite ofimática que muchas organizaciones quieren cuando hablan de independencia tecnológica, especialmente en entornos donde pesan la interoperabilidad, los estándares abiertos y la previsibilidad a largo plazo.
En el comunicado, TDF insiste en la idea de construir software “alrededor de los usuarios, no de modelos de negocio”. Florian Effenberger, director ejecutivo de la fundación, lo plantea como una mezcla de velocidad, fiabilidad y control, y como demostración de que el open source puede ofrecer una suite moderna sin comprometer la libertad del usuario.
La versión 26.2 mantiene además un punto fuerte que a menudo se olvida en comparativas rápidas: disponibilidad multiplataforma (Windows, macOS y Linux) y soporte de más de 120 idiomas, un factor clave para despliegues en educación, administración pública o empresas con presencia internacional.
¿Para quién es especialmente interesante LibreOffice 26.2?
- Usuarios que alternan entre suites: la mejora de compatibilidad busca reducir “sorpresas” de formato al abrir y guardar documentos que vienen de otras plataformas.
- Perfiles técnicos y redactores para web: el flujo de importación/exportación en Markdown encaja con documentación, repositorios, notas técnicas y publicación rápida.
- Organizaciones que quieren evitar dependencia de proveedor: la narrativa de estándares abiertos y control de archivos sigue siendo el gran argumento de LibreOffice.
- Quien trabaja con documentos pesados: el énfasis en rendimiento apunta a una experiencia más ágil con proyectos grandes o con mucho contenido.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿LibreOffice 26.2 es una alternativa real a Microsoft Office para empresas?
Para muchos casos sí, sobre todo si la prioridad es trabajar con estándares abiertos y evitar dependencia de licencias. La clave está en validar flujos concretos (plantillas, macros, integraciones y compatibilidad de formatos en documentos “críticos”).
¿Qué aporta exactamente el soporte de Markdown en LibreOffice 26.2?
Permite importar y exportar documentos en Markdown, además de importar desde el portapapeles. Es especialmente útil para documentación técnica, contenido web y equipos que ya trabajan con repositorios y texto plano.
¿Qué requisitos mínimos hay en macOS y Linux con LibreOffice 26.2?
En macOS se requiere macOS 11 o posterior. En Linux, los binarios publicados por TDF siguen base AlmaLinux 9 y necesitan CPU con x86-64-v2 o superior, algo a revisar en hardware antiguo.
¿LibreOffice 26.2 mejora el rendimiento con documentos grandes?
Sí: el lanzamiento enfatiza mejoras de rendimiento y respuesta, y las notas de versión detallan optimizaciones en renderizado y en operaciones de Calc, entre otras áreas.