Microsoft corrige un fallo crítico de arranque en Windows 11 tras meses de actualizaciones fallidas

Silvia Pastor

Un error poco frecuente pero potencialmente devastador ha puesto en jaque a departamentos de IT y equipos de soporte en los últimos meses: algunos dispositivos comerciales con Windows 11 podían quedarse incapaces de arrancar tras instalar determinadas actualizaciones de seguridad, mostrando el temido mensaje “UNMOUNTABLE_BOOT_VOLUME”. Microsoft asegura ahora que el problema ya está resuelto con la actualización acumulativa KB5077181, publicada el 10 de febrero de 2026 dentro del ciclo de Patch Tuesday.

El incidente afectó a un número limitado de equipos físicos en entornos empresariales que ejecutaban Windows 11 24H2 y 25H2, y se manifestaba de forma especialmente frustrante: tras aplicar una actualización, el sistema podía reiniciarse y entrar en un bucle de fallo de arranque, con pantalla negra y un aviso de reinicio que no devolvía el equipo a la normalidad. En ese punto, el usuario (o el administrador) se quedaba sin acceso al escritorio y debía recurrir a recuperación manual para intentar restaurar el equipo.

Un problema “heredado” de diciembre que explotó en enero

Según la información publicada por medios especializados y referencias a avisos internos para clientes empresariales, Microsoft venía investigando este comportamiento desde enero. El patrón común estaba en una actualización anterior: una instalación fallida de los parches de diciembre de 2025 podía dejar el dispositivo en un “estado incorrecto” después de que el sistema revirtiera cambios al detectar problemas durante la instalación.

Ese matiz —aparentemente técnico y menor— resultó clave. Un equipo podía seguir funcionando “aparentemente bien” tras el rollback, pero quedaba en una situación delicada: al intentar instalar actualizaciones posteriores, el sistema podía terminar inarrancable. Microsoft vinculó los casos de fallo de arranque a la instalación del parche de seguridad KB5074109 (publicado el 13 de enero de 2026) o a actualizaciones posteriores, sobre equipos que ya arrastraban ese estado inconsistente.

En otras palabras: no era un fallo que afectara de manera generalizada a todos los usuarios, sino un problema encadenado que requería una combinación de circunstancias (instalación fallida previa y nuevas actualizaciones encima). Aun así, en un entorno corporativo, “pocos equipos” pueden convertirse rápidamente en un incidente serio: cada dispositivo que no arranca implica tiempo de soporte, ventanas de parada y, en algunos casos, riesgo operativo si se trata de puestos críticos.

Qué soluciona KB5077181 y a quién va dirigida

Microsoft sitúa la corrección definitiva dentro de KB5077181, el paquete de seguridad del Patch Tuesday de febrero, aplicable a Windows 11 24H2 y 25H2. Esta actualización eleva las compilaciones del sistema a 26100.7840 (24H2) y 26200.7840 (25H2), e integra mejoras y arreglos acumulados de semanas anteriores.

Antes de este parche de febrero, la compañía ya había movido ficha para evitar que el problema siguiera creciendo: el 29 de enero de 2026 publicó una actualización opcional (vista como un primer “cortafuegos”) que ayudaba a prevenir que más equipos acabaran entrando en la zona de riesgo. Ahora, el mensaje es que el incidente se considera completamente resuelto a partir del 10 de febrero y en actualizaciones posteriores.

Microsoft también delimitó el alcance con un dato relevante para muchos administradores: el fallo afectó a dispositivos físicos y la compañía no recibió informes que lo asociaran a usuarios domésticos o a máquinas virtuales, un matiz importante en un momento en el que muchas empresas mantienen parte de su parque en VDI, entornos de laboratorio o infraestructuras virtualizadas.

El coste real: cuando un PC no arranca, el problema deja de ser “solo software”

Para el usuario final, un código como UNMOUNTABLE_BOOT_VOLUME se traduce en una realidad simple: el equipo no puede acceder al volumen de arranque y, por tanto, no logra iniciar Windows. En la práctica, eso suele obligar a entrar en herramientas de recuperación, restaurar estados anteriores o realizar intervenciones guiadas por soporte. En empresas, además, puede activar protocolos de contingencia: sustitución de equipos, reinstalaciones controladas o recuperación de perfiles y datos.

Microsoft reconoce que, aunque el parche corrige la causa para evitar nuevos casos, los equipos que ya quedaron inarrancables antes del arreglo pueden requerir medidas adicionales. Por ese motivo, la recomendación oficial para clientes corporativos que sigan afectados pasa por contactar con Microsoft Support for Business, con el objetivo de restaurar la estabilidad del sistema.

Un detalle incómodo: avisos internos y comunicación desigual

Otro aspecto que ha llamado la atención en la comunidad técnica es el canal de comunicación: parte de la información sobre la resolución habría circulado mediante avisos empresariales que no se publicaron de forma tan visible como otros problemas conocidos de Windows. En paralelo, la KB pública de Microsoft para KB5077181 indica que la compañía no tiene constancia de incidencias con esa actualización, a pesar de que sí existen reportes de usuarios sobre problemas de instalación u otros fallos posteriores al parche de febrero en determinados equipos.

Esa disparidad entre lo que se documenta en abierto y lo que se comunica a entornos empresariales vuelve a poner sobre la mesa un debate recurrente: la necesidad de mensajes claros y centralizados cuando se trata de incidencias que pueden dejar sistemas fuera de servicio, aunque afecten a una minoría.

Qué deberían hacer ahora las empresas

Con el parche ya disponible, el foco para las organizaciones se mueve a dos frentes: actualizar y verificar. Actualizar para incorporar la corrección y reducir el riesgo de nuevos casos, y verificar para detectar si hay equipos que quedaron “tocados” por la secuencia de diciembre-enero y que, por tanto, necesitan soporte adicional.

En el corto plazo, la prioridad operativa suele ser simple: mantener un inventario claro de equipos con 24H2/25H2, revisar el estado de instalación de KB5077181 y documentar cualquier caso de fallo de arranque para escalarlo con rapidez. En entornos críticos, muchas compañías también optan por reforzar el enfoque de siempre: anillos de despliegue, pruebas piloto y ventanas controladas para evitar que una incidencia minoritaria se convierta en una interrupción masiva.


Preguntas frecuentes

¿Qué es el error “UNMOUNTABLE_BOOT_VOLUME” en Windows 11 y por qué impide arrancar?
Es un fallo asociado a la imposibilidad de acceder al volumen de arranque. Cuando aparece, Windows no puede cargar el sistema y suele requerir recuperación manual o intervención de soporte.

¿A qué versiones de Windows 11 afectó el problema de arranque corregido por KB5077181?
Microsoft lo acotó a un número limitado de dispositivos comerciales con Windows 11 24H2 y 25H2, principalmente en equipos físicos.

¿Instalar KB5077181 arregla automáticamente los equipos que ya no arrancan?
No necesariamente. Microsoft indica que los equipos que quedaron inarrancables antes del parche pueden necesitar remediación adicional, y recomienda a empresas contactar con soporte.

¿Cómo comprobar si un equipo tiene instalada la actualización KB5077181?
Normalmente se revisa en el historial de Windows Update o en inventarios de gestión (herramientas corporativas). En el caso de 24H2/25H2, KB5077181 corresponde a las compilaciones 26100.7840 y 26200.7840.

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