El PC moderno vive de un pacto tácito: el usuario acepta actualizar a menudo —por seguridad y por estabilidad— y, a cambio, el sistema operativo promete no romper lo esencial. Pero ese equilibrio se resiente cuando una “actualización de seguridad” se convierte en el origen de una semana de pantallas negras, tirones y caídas de rendimiento en juegos. Eso es, precisamente, lo que denuncian desde hace días parte de los usuarios de Windows 11 con tarjetas gráficas GeForce, después de instalar el parche KB5074109, publicado por Microsoft el 13 de enero de 2026.
La cadena de quejas es reconocible para cualquiera que lleve tiempo en el ecosistema gaming: el PC arranca, pero el escritorio tarda más de lo normal; aparece un negro intermitente antes de cargar Windows; algunos títulos comienzan a mostrar corrupción visual, parpadeos o “stuttering”; y, en el peor de los casos, el rendimiento cae de forma visible. En la conversación pública se repite un dato que duele especialmente a quienes juegan con métricas en la mano: pérdidas de entre 10 y 20 FPS en títulos como Forza Horizon 5, además de microcortes y glitches gráficos reportados en otras producciones exigentes.
Lo más llamativo es que NVIDIA se ha implicado aun cuando el origen del problema parece estar fuera de su controlador. Según recoge la prensa especializada, un administrador en los foros de GeForce, identificado como Manuel, respondió a usuarios afectados señalando que, aunque todo “empezó tras una actualización de Windows 11”, la compañía está investigándolo y que, por el momento, la única salida práctica que ha funcionado para algunos casos pasa por desinstalar KB5074109. No es una solución elegante, pero sí un gesto relevante en un escenario donde, históricamente, cada actor tiende a señalar al otro.
Microsoft, por su parte, ha movido ficha con una actualización posterior: el parche KB5074105, publicado como versión preliminar opcional el 29 de enero de 2026. En sus notas, la compañía menciona correcciones relacionadas con pantallas negras en “entornos multiusuario aislados” y también un arreglo para un problema de gráficos que podía disparar un error del sistema vinculado a dxgmms2.sys. El matiz importa: ese texto no confirma que el parche resuelva, de forma directa, las caídas de rendimiento en juegos denunciadas tras KB5074109, aunque algunos usuarios sí lo han visto como un intento de contener, al menos, los síntomas más visibles.
Este episodio llega, además, en un momento incómodo para Windows 11: el propio KB5074109 ha estado rodeado de ruido por otros problemas colaterales que se han ido reportando en distintos contextos, desde fallos de arranque en algunos equipos hasta incidencias con aplicaciones al guardar en almacenamiento en la nube. En paralelo, Microsoft también defendía KB5074109 como un paquete importante por motivos de seguridad y mantenimiento, lo que deja al usuario doméstico ante un dilema clásico: ¿priorizar estabilidad inmediata o mantener el sistema completamente parcheado?
En la práctica, la historia se está escribiendo en el terreno de las decisiones pequeñas y poco satisfactorias. Para quien depende del PC para jugar (o para crear contenido), desinstalar un parche de seguridad es una medida de último recurso. Pero cuando el equipo se convierte en una ruleta cada vez que se inicia Windows, la teoría pierde frente a la necesidad: recuperar estabilidad hoy, aunque implique volver temporalmente atrás y extremar la prudencia.
Con ese contexto, los pasos que más se están repitiendo entre usuarios afectados son conservadores y conocidos: comprobar si KB5074109 está instalado, valorar la instalación de KB5074105 si aparece como actualización opcional, y —solo si el problema persiste y el impacto es serio— considerar la desinstalación del parche conflictivo. Aun así, la recomendación sensata es hacerlo con cabeza: si se desinstala una actualización de seguridad, conviene evitar conductas de riesgo (descargas dudosas, ejecutables sin verificar, mods de procedencia incierta) y estar atento a la próxima actualización acumulativa que corrija el conflicto de forma definitiva.
Más allá del caso concreto, el mensaje de fondo deja un regusto amargo: la confianza del usuario no depende de ganar “unos FPS extra”, sino de algo más básico —que una actualización rutinaria no convierta el PC en un experimento. Y cuando eso ocurre, que NVIDIA tenga que salir a dar la cara, aun sin ser la causa principal, dice mucho del estado del ecosistema.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Cómo saber si tengo instalado KB5074109 en Windows 11?
En el historial de actualizaciones de Windows, se puede buscar el identificador KB5074109 y comprobar si aparece como instalado en la lista de actualizaciones recientes.
¿KB5074105 soluciona las caídas de FPS y los glitches en juegos?
KB5074105 incluye correcciones relacionadas con pantallas negras y un problema gráfico que podía provocar errores del sistema, pero no se presenta como una solución específica para todas las pérdidas de rendimiento en juegos reportadas tras KB5074109.
¿Es recomendable desinstalar KB5074109 si aparecen pantallas negras o tirones?
Solo como medida temporal y si el impacto es serio. Se trata de una actualización de seguridad: si se desinstala, conviene extremar precauciones y reinstalar cuando Microsoft publique una corrección definitiva.
¿Por qué NVIDIA investiga un problema que parece de Windows 11?
Porque el fallo afecta a la experiencia real del usuario con GPUs GeForce. Aunque el detonante sea un parche del sistema operativo, NVIDIA puede colaborar en el diagnóstico o proponer mitigaciones mientras llega un arreglo oficial.