Windows 11, bajo sospecha: Microsoft admite fallos en casi todas las funciones clave del sistema

Microsoft ha puesto por escrito lo que millones de usuarios llevan meses intuyendo: Windows 11 no está bien. La compañía ha publicado un artículo de soporte en el que reconoce que casi todos los componentes centrales del sistema pueden fallar tras determinadas actualizaciones, afectando al menú de inicio, la barra de tareas, el Explorador de archivos y la aplicación de Configuración, entre otros elementos básicos.

Lo que para cualquier usuario podría resumirse en “el sistema está roto”, en lenguaje corporativo se describe como “varios síntomas” tras instalar un conjunto de parches. La cuestión de fondo es que lo que falla no es una función marginal, sino el propio “esqueleto” gráfico de Windows 11, justo en un momento en el que Microsoft está intentando convertir el sistema operativo en una plataforma “agentic” centrada en la Inteligencia Artificial y los servicios en la nube.


Una semana negra para Windows 11

El reconocimiento público llega en un contexto especialmente delicado para la compañía. En cuestión de días se han encadenado varios episodios que han erosionado la confianza de empresas y usuarios avanzados:

  • Una caída de Microsoft 365 que dejó archivos inaccesibles durante horas.
  • Problemas de rendimiento en juegos tras el último Patch Tuesday, hasta el punto de que Nvidia se ha visto obligada a lanzar un controlador de emergencia para mitigar el daño en el rendimiento.
  • Una fuerte reacción negativa a la nueva visión de Windows como “sistema operativo agéntico”, mucho más volcado en IA y automatización que en el escritorio clásico.

Sobre ese terreno ya encharcado, la guinda ha sido el artículo de soporte KB5072911, donde Microsoft admite que hay un problema que afecta a “varios componentes del Shell” de Windows 11 y que se arrastra, en realidad, desde julio de 2025.


Qué ha reconocido exactamente Microsoft

El fallo se concentra en Windows 11 versión 24H2, pero también impacta a la versión 25H2, que comparte la misma base de código. El origen está en el paquete acumulativo de julio de 2025 (KB5062553) y en las actualizaciones posteriores basadas en ese núcleo.

Según el propio documento de soporte, tras aprovisionar un equipo con Windows 11 24H2 y aplicar las actualizaciones mensuales publicadas desde julio, pueden fallar aplicaciones y servicios críticos como:

  • StartMenuExperienceHost (el proceso que da vida al menú de inicio).
  • Taskbar y elementos asociados de la barra de tareas.
  • Explorer (Explorador de archivos).
  • Search y el buscador integrado.
  • SystemSettings (la app de Configuración de Windows).

Los síntomas van desde cierres repentinos (crashes) de explorer.exe o shellhost.exe hasta situaciones más inquietantes: el sistema arranca pero no aparece la barra de tareas, el menú de inicio no se abre, la app de Configuración nunca llega a lanzar su ventana o determinadas vistas gráficas basadas en XAML simplemente no se inicializan.

En la práctica, el escritorio puede convertirse en una cáscara semivacía: se ve, pero no responde.


El impacto real: de los entornos VDI a las empresas

Aunque el problema puede aparecer en PCs “normales”, el propio texto técnico de Microsoft admite que el daño es especialmente grave en dos escenarios:

  1. Primer inicio de sesión después de instalar el parche acumulativo.
  2. Equipos con sistemas no persistentes, como los entornos de Virtual Desktop Infrastructure (VDI), donde el perfil de usuario y los paquetes de aplicaciones se tienen que reconstruir o cargar en cada inicio de sesión.

Es decir, justo donde más presencia tiene Windows 11 en el mundo corporativo: oficinas, call centers, redes de teletrabajo y escritorios virtuales centralizados. Allí donde se espera que el sistema “simplemente funcione” para miles de empleados, lo que se está encontrando más de un departamento de TI es un menú de inicio que no aparece, una barra de tareas invisible y equipos que parecen encendidos pero que, en la práctica, son imposibles de usar.

A esto se suma un detalle especialmente irritante para administradores de sistemas: el fallo lleva presente desde julio, pero el reconocimiento público llega en noviembre. Durante todo ese tiempo, se han ido acumulando quejas en foros técnicos, redes sociales y canales de soporte, mientras las empresas invertían horas de ingeniería para diagnosticar un problema que, en realidad, ya estaba en casa.


Parchear a mano el sistema que debería ser estable

En lugar de un arreglo inmediato, Microsoft propone de momento soluciones provisionales. La principal consiste en volver a registrar manualmente varios paquetes del sistema relacionados con XAML —la tecnología de interfaz que utiliza buena parte del Shell de Windows 11— mediante comandos de PowerShell que apuntan a los ficheros appxmanifest.xml de componentes como MicrosoftWindows.Client.CBS, Microsoft.UI.Xaml.CBS o MicrosoftWindows.Client.Core.

También sugiere el uso de scripts de inicio de sesión que retrasen la carga del Explorador hasta que todos los paquetes necesarios se hayan registrado correctamente, para evitar lo que, técnicamente, parece ser una condición de carrera: Windows intenta mostrar escritorio y menú antes de que las piezas gráficas estén listas.

Para un usuario doméstico medio, estas indicaciones son poco menos que inasumibles. Para una empresa con cientos o miles de equipos, suponen añadir otra capa de complejidad a una plataforma que, en teoría, debería dar estabilidad y predecibilidad, no exigir cirugías de PowerShell cada vez que pasa algo.


Un síntoma de algo más profundo

El problema concreto de KB5062553 y KB5072911 es grave, pero lo que más preocupa a parte de la comunidad tecnológica es lo que simboliza: la sensación de que Windows 11 se está desarrollando más al ritmo de las prioridades corporativas de Microsoft que al de las necesidades básicas de sus usuarios.

Desde su lanzamiento, el sistema ha acumulado decisiones polémicas:

  • Requisitos de hardware estrictos que dejaron fuera a millones de equipos perfectamente funcionales.
  • Una interfaz que combina elementos modernos con cuadros de diálogo heredados de hace décadas, sin una coherencia clara.
  • Integración agresiva de servicios online, anuncios encubiertos y funciones de IA, mientras problemas básicos de rendimiento y estabilidad se eternizan.

La reciente apuesta por un “Windows agéntico”, en el que el sistema operativo actúa como gran orquestador de agentes de IA y servicios en la nube, refuerza la impresión de que el foco está en la próxima narrativa de negocio, no en garantizar que el menú de inicio se abra siempre ni en que el escritorio sea tan sólido como lo fue en versiones anteriores.

Cuando un sistema operativo tan implantado convierte en acto de fe algo tan simple como iniciar sesión y ver la barra de tareas, el problema deja de ser solo técnico. Es una crisis de confianza.


¿Qué puede hacer el usuario mientras tanto?

A la espera de un parche definitivo, la realidad es que la mayoría de usuarios de Windows 11 dependen de lo que hagan sus departamentos de TI o de que Microsoft acelere la solución. Para quienes administran equipos, las recomendaciones actuales pasan por:

  • Evitar, si es posible, actualizar a las versiones afectadas en entornos de producción críticos hasta que exista una corrección estable.
  • Aplicar los scripts y comandos propuestos por Microsoft únicamente en entornos controlados y probados previamente.
  • Revisar con detalle las políticas de aprovisionamiento y los escenarios VDI, que son los más golpeados por este fallo.

Mientras tanto, la conversación en foros, redes y medios especializados se repite: ¿cómo ha podido llegar Windows 11 a este punto sin que nadie tirase del freno de mano?


Preguntas frecuentes sobre el fallo masivo de Windows 11

¿Qué versiones de Windows 11 están afectadas por este problema de funciones “rotas”?
El fallo afecta principalmente a Windows 11 versión 24H2, pero también impacta a la 25H2, ya que comparten la misma base de código. El origen se sitúa en el parche acumulativo de julio de 2025 (KB5062553) y las actualizaciones posteriores basadas en ese núcleo.

¿Qué síntomas puede notar un usuario si su sistema está afectado?
Los síntomas más frecuentes son: menú de inicio que no se abre, barra de tareas que desaparece o no responde, cierres del Explorador de archivos, la aplicación de Configuración que nunca llega a mostrar ventana, problemas con el buscador y, en general, un escritorio que parece “colgado” aunque el sistema esté encendido.

¿Por qué el problema es especialmente grave en empresas y entornos VDI?
Porque el fallo se dispara sobre todo tras el primer inicio de sesión después de aplicar la actualización y en sistemas no persistentes, como muchos escritorios virtuales corporativos (VDI). En esos entornos, el perfil y las aplicaciones se reconstruyen a cada sesión, lo que multiplica las posibilidades de que los componentes gráficos de Windows 11 no lleguen a inicializarse correctamente.

¿Existe alguna solución definitiva o solo parches temporales?
Por ahora, Microsoft ha publicado soluciones provisionales basadas en comandos de PowerShell y scripts que retrasan la carga del escritorio hasta que todos los paquetes necesarios estén registrados. Se trata de medidas pensadas para administradores de sistemas, no para el usuario doméstico medio. La compañía asegura que trabaja en una corrección permanente que debería llegar en futuras actualizaciones acumulativas.

vía: neowin.net

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