Un estudio reciente llevado a cabo en España por la consultora Mayansi destaca la creciente dependencia de los adolescentes y jóvenes del país hacia las herramientas de inteligencia artificial generativa. Según el informe, un alarmante 93,8% de los jóvenes de entre 10 y 25 años ha utilizado estas tecnologías en algún momento, con un 71,3% haciéndolo diariamente o varias veces por semana, lo que señala su profunda integración en la vida diaria de esta generación.
El estudio, que contó con la participación de 1.314 jóvenes, revela que la principal aplicación de la IA generativa se da en el ámbito académico. Un abrumador 76,9% utiliza estas herramientas para buscar información, mientras que un 69,7% recurre a ellas para resolver dudas sobre temas complicados. Además, un 49,1% manifiesta usarlas para corregir trabajos y un 47,1% para realizar tareas escolares, lo que evidencia su creciente rol como apoyo en el proceso educativo.
No obstante, esta tendencia también revela una preocupante paradoja: la IA está comenzando a reemplazar parte del esfuerzo académico. A pesar de que los jóvenes aprecian su capacidad para facilitar la comprensión de conceptos (54,6%) y la rapidez en ofrecer respuestas (48,7%), existe inquietud sobre la potencial dependencia que estas herramientas pueden generar.
El informe también muestra que un 20% de los encuestados utiliza la IA para buscar consejo sobre asuntos personales, y un 17% lo hace para tomar decisiones importantes, lo cual plantea riesgos en términos de autonomía y manejo emocional. La confianza ciega en las respuestas proporcionadas por la IA es otro tema crítico: solo el 40,8% de los jóvenes verifica la información obtenida, y casi la mitad no investiga las fuentes de donde proviene la información.
Además, el 48,2% de los encuestados no comprende qué son los sesgos en la inteligencia artificial, indicando una falta de conocimiento fundamental sobre los problemas estructurales que pueden afectar la fiabilidad de estas tecnologías.
María Lázaro Ávila, CEO y cofundadora de Mayansi, subraya la necesidad de educar a los jóvenes en el uso crítico de estas herramientas. «El desafío es enseñarles a distinguir entre lo útil y lo fiable, a verificar y a cuestionar. Los jóvenes deben entender cómo funcionan los modelos de IA para poder desarrollar un criterio propio», afirma Lázaro Ávila.
Curiosamente, el informe resalta una alta demanda de formación en este campo. Un 81,8% de los usuarios de estas herramientas quiere aprender más sobre su funcionamiento. Además, un 56,1% considera esencial conocerlas en profundidad, y un 25,7% busca adquirir conocimientos básicos para utilizarlas de manera más efectiva. La inquietud por comprender mejor estas tecnologías sugiere un interés notable por parte de los jóvenes en el desarrollo de competencias en inteligencia artificial.










